Claves para convivir con la diabetes (Padres, familiares e hijos)

Convivir con la diabetes no es fácil, ya sea en los hijos o con las parejas, aquí os dejo algunas claves que ayudan a entender mejor las situaciones y recomendaciones para gestionarlas.

PROBLEMAS EN LOS NIÑOS DIABÉTICOS

– Pérdida De Autoestima
– Sobreprotección Y Aislamiento
– Chantagismo

RECOMENDACIONES

– Cohesión familiar
– Comunicación
– Rigidez en el tratamiento, flexibilidad en actividades
– Optimismo
– Atención a los hermanos

EL ESTRÉS DE LOS PADRES

CAUSAS

– Sentimiento de incompetencia
– Temor a las complicaciones

SÍNTOMAS EMOCIONALES

– Tensíon, amenaza
– Irritabilidad, cambios de humor
– Incapacidad de descansar
– Agresividad
– Incapacidad de concentración

?SÍNTOMAS FÍSICOS

– Inapetencia, nauseas
– Malas digestiones
– Insomnio
– Palpitaciones, dolor u opresión en el pecho
– Dolor de cabeza

SÍNTOMAS SOCIALES

– Aislamiento
– Problemas en las relaciones sexuales

PREVENCIÓN

– Normalizar vida y horarios
– Ejercicio físico
– Ejercicios de relajación
– Evitar medicamentos
– Relaciones sociales
– Cohesión familiar

TRATAMIENTO

– Información sobre la diabetes
– Ayuda psicológica

ANOREXIA Y BULIMIA

– Afecta al 3 % de los adolescentes
– Afecta al 7% de los adolescentes diabéticos

CAUSAS

– Restricciones
– Ganancia de peso por bajadas frecuentes

RECOMENDACIONES

– Buena comunicación en la familia
– Dar libertad
– Dar protagonismo al adolescente en el tratamiento

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SEPARACIÓN DE LA FAMILIA

– Es normal que los padres de niños diabéticos sientan gran ansiedad en momentos de separación de sus hijos, pero hay que tener en cuenta que estas separaciones son muy importantes para la maduración psicológica de los niños.

– Dormir en casa de un amigo es un primer paso bastante recomendable. Se aconseja disminuir la dosis de insulina lenta pues los niños suelen moverse más y quedarse dormidos más tarde.

– Colonias de verano. Los niños aprenden que pueden sobrevivir sin sus padres y los padres que pueden sobrevivir sin sus hijos!! Si la primera colonia se realiza con niños diabéticos y personal especializado, se recomienda que las colonias de los años siguientes sean con niños no diabéticos.

EL RETO DE LA ADOLESCENCIA

La adolescencia, con sus cambios sexuales y emocionales, es una fuente de problemas para cualquier persona. El adolescente diabético, aunque haya llevado su tratamiento muy bien durante años, se puede revelar y negarse al cumplimiento.
El mayor número de altibajos en la glucosa lleva a sentimiento de frustración.

El adolescente vive el presente y no es consciente de lo que pueda ocurrir 20 años más tarde.

La mejor actitud de un padre es formar equipo con su hijo, animarlo, apoyarlo, establecer objetivos a corto plazo y reforzar los logros. Dejar que se comunique abiertamente, ser consistente a la vez que flexible y paciente. Es imprescindible la conversación diaria entre padres e hijos, utilizando preguntas abiertas del tipo ?cómo te sientes con tu diabetes, cuáles son tus problemas, qué es lo más difícil y cómo se podría buscar ayuda?.

Los padres son la principal influencia sobre los hijos, transmitiéndoles experiencia y conocimientos. Si no cumplen esta función son sustituidos por amigos o medios de comunicación.

Si los padres tienen duda sobre cómo tratar a sus hijos deben pedir ayuda psicológica.

A NADIE LE GUSTA SER JUZGADO

A un niño que llega con malísimas notas no podemos humillarle sino motivarle a que las mejore.

Una gran proporción de niños y adolescentes falsean sus análisis de glucosa pues tienen una gran sensación de culpabilidad. No debemos utilizar los análisis de glucosa para juzgar la conducta de nuestro hijo sino para que sirvan de guía para ver la insulina que necesita.

Los niños necesitan sentirse queridos por sus padres. Contínuamente buscan la aprobación de sus progenitores. Si no la recibe empiezan a sentir que son malos hijos y no cumplen con sus expectativas. Muchos padres, de forma inconsciente, dan mensajes que humillan a sus hijos.

ETIQUETAR A LOS HIJOS

Igual que un niño que ha tenido conductas problemáticas no puede vivir marcado por la mala reputación, un niño diabético no puede sucumbir a la etiqueta de enfermo crónico o incapacitado.

Para los niños y adolescentes es muy importante encajar en un grupo. El ser diabético puede producirle un sentido de diferencia, sobre todo si se le prohiben cosas que le apartan del resto.

Los padres deben apoyar al niño en la idea de que pueden participar en todas las actividades propias de su edad teniendo diabetes.

Está demostrado mundialmente (trabajos cientificos realizados en Europa, América y Japón) que los niños y adolescentes que mejor controlan su diabetes son aquellos que tienen un fuerte sentido de normalidad.

RENDIMIENTO ESCOLAR DE NIÑOS DIABÉTICOS

Universidad de Iowa, Estados Unidos. Publicado en enero de 2002.

ESTUDIO: Comparación por medio de tests del rendimiento escolar de 244 niños diabéticos con respecto a 110 hermanos de diabéticos y 209 compañeros de clase no diabéticos.

RESULTADOS:

Los niños diabéticos en general tienen un rendimiento escolar normal, tanto a nivel global como en matemáticas y lenguaje.

Tampoco muestran más agresividad, oposición a los profesores, hiperactividad, falta de atención, ansiedad, ni depresión.

De entre los diabéticos, aquellos con frecuentes bajadas de glucosa (más de 3 a la semana) tienen peor rendimiento escolar global, mayor rechazo a los profesores, más cambios de humor y cansancio en las horas de colegio.

DIABETES Y EMPLEO

Los empresarios discriminan a los diabéticos a la hora de emplearlos. Temen sobre todo que una bajada de glucosa repentina les incapacite para su función.

RECOMENDACIONES DE LA ASOCIACIÓN DE DIABETES AMERICANA:

Los diabéticos tienen derecho a ser empleados para cualquier trabajo para el que estén cualificados.

La mayoría de los diabéticos reconocen los síntomas de aviso de la bajada.

Solamente aquellos que no reconocen estos síntomas deben tener restringidos sus puestos de trabajo. Esta condición debe evaluarse individualmente.

ELOGIAR Y RECOMPENSAR

– Los niños a partir de un año comienzan a desarrollar un fuerte sentido de independencia. Por eso dicen ?no? (a veces sin saber su significado) ante las recomendaciones de los padres. Una forma de demostrar esa independencia es negarse a los pinchazos o a comer.

– Es recomendable utilizar ?refuerzos positivos? cuando el niño colabora con los pinchazos y análisis, por ejemplo decirle ?eres un buen chico?.

– Sin embargo no se recomienda regañarles el día que no cooperan y ni castigarles por ello.

– Una idea sería premiarle con un punto o una estrellita que irá coleccionando y cuando llegue a un número acordado llevarle al zoo.

– Un niño pequeño no puede comprender la diabetes ni su tratamiento.

– Tenemos que conseguir que vean los pinchazos de insulina y análisis de glucosa como un juego.

?UN JUEGO DE NIÑOS?

– Es recomendable dar al niño una jeringa (sin aguja) y que le pinche a su muñeca o peluche.

– Observando cómo pincha el niño a su muñeco podemos ver los sentimientos que expresa durante los pinchazos (que son los mismos que los padres le transmiten cuando le pinchan a él).

MANTENER LA CONFIANZA EN LOS PADRES

– Los niños, desde el año de vida, empiezan a desarrollar el sentido de confianza y seguridad con sus padres.

– Los padres que al pinchar se muestran inseguros y ansiosos corren el riesgo de perder esta sensación de confianza y seguridad por parte de sus hijos, lo que puede acarrear serios problemas en su desarrollo psicológico.

– Al pinchar hay que sentir y transmitir que lo se está haciendo es bueno e indoloro. Hay que reafirmar la comunicación con el niño, demostrarles cariño durante los pinchazos con palabras cálidas, abrazos y gestos tiernos.

– Los pinchazos deben hacerse cuando los padres puedan dedicar un tiempo a su hijo, focalizar su atención en él y no estar distraidos por otros problemas de la casa. No deben darse pinchazos en momentos en los que los padres están muy liados u ocupados con otros miembros de la familia.

PROBLEMAS DOMÉSTICOS

– Ceder ante las lágrimas de un niño que pide que se le ?perdone? un análisis de glucosa es invitarlo a que nos manipule una y otra vez, pues ya venció en una ocasión: el control de la diabetes nunca puede ser negociable.

– Si el padre o la madre no son igualmente rígidos en el tratamiento y control de la diabetes el niño jugará con esta situación. Tensiones que subyacen en todos las parejas saldrán al aire fácilmente alrededor de este tema.

– Padres separados pueden disminuir el nivel de exigencia para atraer a sus hijos.

– La pareja debe unificar los criterios de tratamiento y control conversando, pero nunca delante del niño.

– Los niños van mejor si los dos padres colaboran en la diabetes.

TODA LA FAMILIA IMPLICADA

– Un niño no debe comer ?dieta diabética? mientras sus padres y hermanos comen ?normal?. Toda la familia debe comer dieta saludable.

– Se deben organizar actividades deportivas con regularidad, para toda la familia.

– No debe decirse que los controles han salido ?buenos? o ?malos?, sino ?altos?, ?normales? o ?bajos?. Toda la familia debe implicarse en pensar y deducir qué circunstancias han podido llevar a que hayan salido altos o bajos y proponer medidas para mejorarlos.

?GANARSE LA INDEPENDENCIA

La independencia para manejar la diabetes es un proceso gradual.

Durante la niñez el manejo de la diabetes corresponde a toda la familia que debe trabajar como un equipo.

Al cumplir 8 o 9 años el niño diabético tiene que ser independiente para realizarse todas las técnicas (análisis, administración de insulina) pero los padres deben seguir formando equipo:
– ayudando a recoger los valores de glucosa en la agenda,
– razonando sobre sus variaciones
– cambiando dosis de insulina
– cambiando el tratamiento al llegar un fin de semana o un periodo de vacaciones, por ejemplo.

Este trabajo en equipo no ayuda solo al adolescente, también a los padres les permite mantenerse ?al día? en el manejo de la diabetes.

ABUELOS Y CANGUROS

– Los padres de los niños diabéticos tienen que instruir a los abuelos o canguros.

– Los abuelos y canguros deben acompañar a los padres a las visitas al Endocrino y a la Educadora, así como a las charlas u otras actividades relacionadas con la diabetes.

– Es muy importante que los abuelos tengan una relación normal con sus nietos diabéticos, quedándose con ellos los periodos necesarios como lo harían con los otros nietos.

– Solo es imprescindible que conozcan los síntomas de la bajada y cómo resolverla, así como las técnicas de medir la glucosa y poner la insulina. No necesitan saber cambiar las dosis si mantienen contacto telefónico con los padres.

LEY DE ATENCIÓN AL NIÑO DIABÉTICO EN LA ESCUELA (APROBADA EL 29-08-02 POR EL PARLAMENTO DE CAROLINA DEL NORTE, debiendo ponerse en práctica en todos los colegios públicos de este Estado al inicio del curso 2003-04)

– Todo el personal del colegio deberá saber tratar la bajada de glucosa.

– Se permitirá a los niños diabéticos medirse la glucosa, la cetona, administrarse insulina o tomar un suplemento en cualquier dependencia escolar, incluida el aula y el autobús.

– En todo momento habrá acceso al glucagón.

* Recomendaciones de la asociación americana de diabetes

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