Pensaba que después de tantos años ya lo sabía todo sobre mi diabetes
Hay algo curioso que me ha pasado después de tantos años viviendo con diabetes: pensaba que ya tenía bastante asumido todo lo que significa convivir con ella. Hasta que un día me puse a ordenar recuerdos, experiencias y cosas que había aprendido durante todos estos años y descubrí que había muchas emociones, momentos y aprendizajes sobre los que nunca me había detenido realmente a pensar.
Después de muchos años viviendo con diabetes, hay muchísimas cosas que acabas normalizando. Medir, calcular, corregir, anticiparte a lo que puede pasar, mirar el sensor antes de dormir o intentar entender por qué hoy ocurre algo que ayer, haciendo exactamente lo mismo, no ocurrió. Todo eso termina formando parte de tu rutina y llega un momento en el que casi dejas de pensar en el esfuerzo que supone.
Poner por escrito todas esas experiencias me obligó, de alguna manera, a detenerme y mirar hacia atrás. Recordé momentos difíciles, situaciones que en su día parecían enormes y que finalmente conseguí superar, errores de los que aprendí y también muchas pequeñas victorias a las que probablemente no di suficiente importancia en su momento. Pero, sobre todo, me hizo pensar en todas las personas que me han acompañado durante este camino.
Porque una parte enorme de lo que sé sobre vivir con diabetes no la aprendí en una consulta ni leyendo un manual. La aprendí hablando con otras personas con diabetes, leyendo sus experiencias, haciendo preguntas y compartiendo dudas y miedos. Muchas veces, cuando algo me preocupaba, descubrir que otra persona había pasado por una situación parecida hacía que el problema pareciera un poco más pequeño.
Ese fue probablemente uno de los mayores aprendizajes mientras escribía “Vivir con diabetes: El poder de la comunidad online”: darme cuenta de hasta qué punto necesitamos sentirnos comprendidos. Y también entender que hay muchas cosas de la diabetes que, incluso después de tantos años, siguen siendo difíciles de explicar a alguien que nunca ha tenido que convivir con ella.
Por eso hoy pienso que este no es solamente un libro para personas con diabetes. Puede ser también una forma de explicar nuestra realidad a quienes tenemos cerca. Si tienes diabetes, puedes regalárselo a tu pareja, a tus padres, a tus hijos o a un amigo. A alguien que quiere comprenderte mejor pero que quizá nunca ha llegado a entender completamente lo que significa tener la diabetes presente las 24 horas del día.
Y si eres familiar, pareja o amigo de una persona con diabetes, leerlo puede ayudarte a descubrir una parte de su vida que probablemente no siempre ves. No porque esa persona quiera ocultarla, sino porque hay cansancios, preocupaciones y decisiones cotidianas que son muy difíciles de explicar una y otra vez.
Además, comprando o regalando el libro estás ayudando directamente a mantener vivo el foro de diabetes y a que podamos seguir construyendo un espacio donde las personas con diabetes podamos encontrarnos, preguntar, compartir experiencias y ayudarnos mutuamente.
Después de escribirlo me quedó todavía más clara una idea que llevo años comprobando: podemos tener mejores insulinas, sensores, bombas y mucha más información, y todo ello es importantísimo. Pero hay algo que la tecnología difícilmente puede sustituir: encontrar a otra persona al otro lado que te diga “a mí también me pasa”.
Quizá esa sea la verdadera razón por la que escribir este libro terminó ayudándome también a mí. Me recordó que, aunque la diabetes nos acompañe todos los días, no tenemos por qué vivirla solos. ❤️
Este post se basa en el tema «Pensaba que después de tantos años ya lo sabía todo sobre mi diabetes« publicado en Diabetes Foro.
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