La inflamación ocular, la señal temprana que no deberíamos ignorar para prevenir la retinopatía

La retinopatía diabética suele asociarse a fases avanzadas, a ese momento en el que el oftalmólogo ya detecta cambios claros en el fondo de ojo. Sin embargo, este nuevo estudio nos lanza un mensaje muy potente a quienes vivimos con diabetes: la enfermedad empieza mucho antes de que podamos verla.

La investigación demuestra que, incluso en fases iniciales y sin lesiones visibles, el ojo ya presenta signos claros de inflamación y de daño en los vasos sanguíneos. Estos cambios no son subjetivos ni “sensaciones”, sino alteraciones moleculares que pueden medirse y que indican que la retinopatía diabética puede avanzar de forma silenciosa durante años.

Los investigadores analizaron el humor acuoso, un líquido transparente situado en la parte anterior del ojo, y observaron que las personas con retinopatía diabética temprana presentan niveles más altos de moléculas relacionadas con la inflamación crónica y la angiogénesis, es decir, la formación anómala de nuevos vasos sanguíneos. Entre ellas destacan interleucinas implicadas en la respuesta inflamatoria, el conocido VEGF, muy relacionado con las complicaciones oculares, y otras proteínas que activan y atraen células del sistema inmunitario. Todo esto ocurre cuando todavía no hay signos visibles en la retina, lo que confirma que el proceso patológico ya está en marcha aunque no dé la cara.

Este hallazgo es especialmente relevante porque refuerza la idea de que la retinopatía diabética no es solo una complicación vascular, sino también una enfermedad inflamatoria desde sus primeras etapas. Entenderla así cambia el enfoque, ya que abre la puerta a un diagnóstico más precoz y a una mejor identificación de las personas con mayor riesgo de progresión, incluso antes de que aparezcan daños irreversibles en la visión.

Además, el hecho de que el humor acuoso pueda obtenerse de forma segura durante cirugías habituales, como las de cataratas o glaucoma, convierte a este líquido en una fuente de información muy valiosa. En el futuro podría permitir un seguimiento más personalizado, ajustar mejor los tratamientos y actuar antes de que la enfermedad avance a fases más graves.

Todo esto nos recuerda algo fundamental como comunidad: aunque veamos bien y no notemos síntomas, la diabetes puede estar actuando a un nivel silencioso. Por eso es tan importante mantener un buen control metabólico, acudir de forma regular a las revisiones oftalmológicas y apostar por la prevención como parte del cuidado diario.

Saludos,

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