Zverev reconoce el apoyo que obtuvo de su madre

Hay frases que, cuando tienes diabetes, te llegan de una forma diferente. Y la que Alexander Zverev ha dedicado a su madre después de ganar el US Open es una de ellas.

Zverev fue diagnosticado de diabetes tipo 1 cuando tenía apenas cuatro años. Según ha explicado el propio tenista, en aquel momento los médicos advirtieron a su familia de que su vida y, especialmente, la práctica deportiva estarían muy limitadas.

Pero su madre, Irina, decidió no aceptar que aquel diagnóstico determinara de antemano lo que su hijo podría llegar a hacer.

Después de ganar el US Open, Zverev lo recordó públicamente: se necesitaba una madre muy fuerte para salir de aquella consulta y decidir que su hijo sería lo que quisiera ser. Si quería ser tenista, sería tenista. La diabetes formaría parte de su vida, pero no iba a definirla.

Y viendo dónde ha llegado, cuesta imaginar un ejemplo más contundente.

Zverev empezó a jugar al tenis con cinco años, apenas uno después de su diagnóstico. Además, creció en una familia completamente vinculada a este deporte: sus padres, Alexander e Irina, fueron tenistas profesionales y su hermano mayor Mischa también llegó al circuito ATP.

Durante muchos años, sin embargo, Zverev prácticamente no habló públicamente de su diabetes. No fue hasta 2022 cuando decidió hacerlo coincidiendo con la creación de la Alexander Zverev Foundation. Él mismo explicó entonces que quería demostrar que se puede llegar muy lejos viviendo con esta enfermedad y convertirse en un referente para los niños diagnosticados.

Su fundación tiene precisamente ese objetivo. Trabaja especialmente con niños y jóvenes con diabetes tipo 1 y apoya proyectos para facilitar el acceso a insulina, medicamentos, educación diabetológica y tecnologías como los sistemas de monitorización continua de glucosa. Según la propia fundación, desde su creación ha llegado a más de 1.150 niños y jóvenes y ha conseguido reunir más de un millón de euros en donaciones.

Hay además una parte de esta historia que me parece especialmente importante: el impacto que puede tener un referente.

Otro tenista profesional con diabetes tipo 1, Patrick Zahraj, explicó que Zverev fue una inspiración para él cuando era pequeño. Sus padres llegaron a hablar con los padres de Zverev para conocer su experiencia y comprobar que perseguir el sueño de convertirse en deportista profesional seguía siendo posible.

Como persona con diabetes, historias como esta no me hacen pensar que «con diabetes se puede hacer cualquier cosa» sin más. La realidad es bastante más compleja.

Para competir al máximo nivel, Zverev tiene que hacer todo lo que hace cualquier deportista profesional y, además, gestionar una enfermedad que no se toma descansos. Glucosa, insulina, alimentación, ejercicio, recuperación, estrés, viajes… todo forma parte de una ecuación que requiere atención constante.

Por eso creo que el verdadero mensaje no es que la diabetes no importe. Importa, y mucho. El mensaje es que tener diabetes no debería servir para decidir por adelantado cuáles van a ser nuestros límites.

Y quizá la parte más bonita de la historia ni siquiera sea que Zverev haya ganado un US Open viviendo con diabetes tipo 1.

Es aquella madre que salió de una consulta médica con un niño de cuatro años recién diagnosticado y decidió que, antes que ponerle límites, iba a ayudarle a descubrir hasta dónde podía llegar.

Más de veinte años después, su hijo acaba de darle la respuesta delante de todo el mundo.

Este post se basa en el tema «Zverev reconoce el apoyo que obtuvo de su madre« publicado en Diabetes Foro.

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