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Una prueba más de cómo la industria famacéutica controla la investigación…

Josep Baselga ha dimitido como director médico del Memorial Sloan Kettering este jueves, cinco días después de que ?The New York Times? y ProPublica revelaran que el prestigioso oncólogo catalán omitió el cobro de millones de dólares de compañías de salud y farmacéuticas en decenas de artículos de investigación.

El presidente del Memorial, Craig Thompson, ha confirmado la dimisión de Baselga, que había llegado al centro en 2013 tras ser jefe de hematología y oncología en el Hospital General de Massachusetts en Boston y donde sus honorarios en 2016 fueron de 1,5 millones de dólares.

Los artículos del fin de semana demostraron que Baselga, de 59 años y que fue director del Institut D?Oncologia Vall d?Hebron, ha creado el Instituto Oncológico Baselga y el año pasado fue uno de los ganadores del Premi Internacional Catalunya, no informó de los pagos que recibía de la industria en el 60% de los artículos que ha publicado desde 2013.

Las omisiones fueron escalando desde entonces y el año pasado afectaron al 87% de los textos que llevaban su firma en publicaciones como ‘The Lancet’ y ‘The New England Journal of Medicine’.

«Inconsistencias»

Baselga reaccionó inicialmente reconociendo la importancia de las omisiones pero también dijo que no habían sido intencionadas. ?Reconozco que ha habido inconsistencias pero eso es lo que es?, declaró al ‘Times’ y a ProPublica. En un comunicado aseguró que esa inconsistencia ?está muy lejos de comprometer mis responsabilidades como médico, científico y líder clínico?.

Defendió también que sus lazos con la industria eran conocidos públicamente, aunque se negó a dar datos sobre los pagos que recibía de algunas pequeñas start-ups biotecnológicas. Según información pública, entre 2013 y 2017 Baselga recibió casi 3,5 millones de dólares de nueve compañías, pero las empresas que aún tienen sus productos en fases de prueba no tienen que divulgar lo que pagan a médicos.

Aunque según Baselga y el Memorial el centro conocía los pagos que el oncólogo recibía de la industria y se habían creado protecciones para evitar que las relaciones del médico con la industria y sus obligaciones con algunas de las corporaciones crearan conflictos de interés, las revelaciones públicas sobre la omisión en los artículos sacudieron el Sloan Kettering.

Allí se han sucedido desde el fin de semana las reuniones de la junta directiva y con líderes médicos y los responsables el domingo mismo enviaron un mensaje al personal del centro dando instrucciones de ?hacer un mejor trabajo? al informar de sus relaciones con la industria.

La investigación del diario y de ProPublica apuntaba, por ejemplo, a que Baselga dio una interpretación positiva sobre los resultados de dos ensayos clínicos patrocinados por Roche que muchos otros consideraron decepcionantes sin divulgar sus lazos económicos con la farmacéutica suiza, de la que cobró como asesor y recibió 3 millones de dólares cuando Roche compró otra empresa donde él tenía una participación. Roche es también la matriz de Genentech, fabricante de Herceptin, un fármaco para el tratamiento de cáncer en cuyo desarrollo Baselga jugó un papel clave.

«Permeables fronteras»

El caso de Baselga, según escribió el ‘Times’, se considera ilustrativo de lo problemático de las «permeables fronteras entre la investigación académica y la industria» y de «lo débilmente que se aplican los requerimientos de información en publicaciones médicas y en las sociedades profesionales encargadas de controlarlas».

Baselga fue en 2015 y 2016 presidente de la Asociación Americana para Investigación del Cáncer, una organización que también está investigando su trabajo ante la aparente violación de reglas de información sobre los cobros que se produjo también durante su presidencia.

Este post se basa en el tema «Una prueba más de cómo la industria famacéutica controla la investigación…« publicado en Diabetes Foro.

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